Desde que empezaron los rumores de la marcha de Stoner una vez que finalice esta temporada ha habido todo tipo de comentarios. Yo no he querido decir mucho hasta que él, ayer, ha confirmado la veracidad de la información.
Muchos de los comentarios, imagino que de gente que en realidad no ama este deporte, eran alegrándose de la marcha del “cansino” que, escribo textualmente, “dejará paso a que vuelva a haber victorias españolas y victorias del gran Valentino”.
Yo, y lo reconozco, he sido la primera en denominar “cansino” a Stoner cuando no he sabido ya qué tipo de titulo poner a una noticia tras tantas victorias, liderar entrenamientos, conseguir poles, etc., tanto durante la temporada pasada cómo en el comienzo de esta. Pero más cansino me parecerá cuando no pueda ponerle en mis crónicas. Cuando no volvamos a verle participar en una de esas magníficas batallas sobre la moto e, incluso, cuando adelante a Spies en el último momento, con todo un circuito volcado en la victoria del de Yamaha.
Si lo pienso, entiendo a Stoner. Entiendo los motivos de su marcha: quiere estar con la familia. Y también que hoy se sintiera “liberado” sobre la moto, tras haber comunicado que los rumores eran verdad. Yo no sé lo que es estar a tanta velocidad encima de una moto, pero estoy segura de que estás más concentrado cuando no tienes otras cosas en la cabeza.
Su reciente paternidad le ha hecho ver las cosas de otro modo. Ya no sólo por el nacimiento de su pequeña, también porque echa de menos a Adriana, que le acompañaba a cada GP y estaba siempre, menos sobre la moto en pista (la scooter del paddock es otra cosa), tras él. Además, los diversos accidentes e incidentes ocurridos en los últimos años en el Mundial también deben darle qué pensar tras haber sido padre. Stoner quiere tener una familia feliz, una familia en la que puedan estar juntos, esa es ahora su principal motivación.
Esa es la clave. Ser piloto es algo muy entregado. Te pasas la vida viajando de un lado a otro, cuando no son las carrera son los patrocinadores y cuando no, algo más relacionado con el mundo del motor. Las dos ruedas tienen que ser tu principal motor (valga la redundancia) de la vida. Tiene que ser el eje sobre el que gire todo. Eso es lo que les hace subir a la moto, el amor que sienten por este deporte. La pasión. Y nada debe estar por encima de eso, porque entonces, ya no eres el mismo.
Stoner tiene ahora otro motor en la vida, su familia. Antes que piloto se considera padre, se considera marido y se considera algo más importante que piloto, por muchos títulos mundiales que pueda conseguir. Hay que respetarlo. No se siente concentrado en pista, y él sabe mucho sobre tener otras cosas en la cabeza; hasta hace bien poco (y quiénes siguieran el Mundial lo sabrán) ha tenido muchos problemas de concentración que le hacían irse al suelo a la primera de cambio.
Lo único que me alegra de la despedida de Stoner es que es de forma voluntaria: no es una lesión, ni algo peor; simplemente es una decisión propia. Yo, como aficionada, como alguien que escribe, como alguien que opina aquí sobre motos, yo espero que esto sea sólo un “hasta luego”. Tan sólo tiene 27 años, y tiene tiempo de volver a deleitarnos.
Mucha suerte, campeón.






